La Rosa Púrpura del Cairo (por Jacobus, no por Allen)

La Rosa Púrpura del Cairo (1985) fue dirigida por Woody Allen aunque él no dirgió La Rosa Púrpura del Cairo.

La que sí dirigió se lleva a cabo en New Jersey y trata de una mesera, Cecilia, cuyo esposo es un inútil sin trabajo pues la fábrica en la que estaba cerró gracias a la Gran Depresión. Por su parte, Cecilia se escapa de su vida a través del cine y es cuando estrenan la película que no dirigió Woody Allen en la que aparece Tom Baxter (de los Baxter de Chicago, obviamente) y en la sexta función ocurre algo que solamente porque no había pasado antes no quiere decir que no pueda ocurrir.

Más allá de ser una excelente historia es un ícono para el metacine, no solamente por representar el cine dentro de cine -cosa que por sí misma es bastante paradójica por autorreferenciarse tan directamente- pues describe sus propios procesos autoconstructivos: ¿cómo es el espectador y por qué va al cine?, ¿qué ocurre después ya que no se encuentra dentro de la sala?

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La referencia principal es la realidad: una mujer que usa el cine como entretenimiento y método para escapar de su situación, metacine porque a través de este escape habla de sí mismo, se autorreferencia por antonomasia (Navarrete: 2003: 3). A mí me gusta pensar que va todavía un poco más allá su referencia real, que el escape no es el cine en sí sino el pensamiento de que alguien se salga de la pantalla o la emoción de que pase algo emocionante y único en momentos de crisis.

Su metadiscurso se compone a través de la legitimación de lo que está ocurriendo. Cuando el personaje sale de pantalla es la facilidad con la que es aceptada en la “vida real” que a los segundos espectadores (o sea, nosotros) nos es fácil creer que ocurre y no es ningún juego mental por parte del personaje principal-persona real (Cecilia, para evitar confusión). ¿Ven? Autoconstruyeron el proceso de los hechos y nosotros, los terceros instrusos, los vemos construirse y lo aceptamos.

El cine es, por naturaleza, un medio de comunicación masivo que legitima ideas. Dentro de la película el cine legitima que se haya salido un personaje pero ¿qué legitima la película para nostros? ¿El uso del cine como entretenimiento? ¿La “fiel” representación de la Gran Depresión y cómo se vivía en aquellos entonces? Food for thought.

Nota: Los párrafos anteriores participan en la intertextualidad del lenguaje al tomar como referencia el texto Una aproximación al metacine de Luis Navarrete, escrito en 2003.]

En el texto Estrategias metaficcionales en el cine: Una taxonomía estructural de Lauro Zavala el autor menciona dos falacias dentro de las estrategias metaficcionales y sus modelos tipológicos: la falacia tautológica y la falacia descriptiva,

La película no entra en ninguna.

Pero donde sí entra es dentro de las estrategias metafóricas, porque “en lugar de enmarcación, los mecanimos de selección y sustitución se apoyan en la lógica de las epifanías, es decir, de la revelación de alguna verdad narrativa frente a la cual el lector o espectador se encuentra interme…” (Zavala: 08), como un segundo espectador.

La categoría de metaficción en la que entra es metalepsis, donde las fontreras de la ficción y de la realidad se borran a través de la yuxtaposición de estos elementos. Zavala lo menciona en su libro Narratología y lenguaje audiovual (2015) como el recurso más extremo de la metaficcón para cuestionar las fronteras entre realidad y representación.

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Es a través de estos dos conceptos que el film se puede constriur de una forma tan particular y reconocible. La representación dentro de la realidad de la película cuando un personaje sale de la pantalla y aún así no es real, nosotros como espectadores viendo representaciones sabiendo que ninguna de ellas es real.

Pensar La Rosa Púrpura (de Allen, no la otra) bajo estos conceptos la hace un poco más complicada de entender, a mi parecer, pero la cantidad de elementos para analizar la convierte en una película rica que vale la pena ver numerosas veces.

Un juego entre representación de la realidad y representación de la representación, dos irrealidades que son legitimadas por el universo “real” dentro de la película y un reflejo de los espectadores de cine a través de una espectadora de cine son la mezcla perfecta para hacer una película sobre una película un ícono de la ficción y la metaficción.

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Referencia:

Zavala, Lauro (2015), Narratología y lenguaje audiovisual, pp. 119-129, https://drive.google.com/file/d/0B5HxkDKx_ObtVUNBUy1SVTBFOWs/view

Zavala, Lauro (N/A), Estrategias metaficcionales de cine: una taxonomía estructural, https://drive.google.com/file/d/0B5HxkDKx_ObtbUktU19QNFJQcDg/view

Navarrete, Luis (2003), Una aproximación al metacine, https://drive.google.com/file/d/0B5HxkDKx_ObtRTR3VzNLSVJrcEU/view

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¿Acaso no tienes nada mejor que hacer que leer eso?

Fight Club (1999) es una película dirigida por David Fincher, basada en el libro con el mismo nombre escrito por Chuck Palahniuck. “Un trabajador de oficina que sufre de insomio, buscando una manera de cambiar su vida, cruza caminos con fabricante de jabón quien estáformando un club de pelea que evoluciona a mucho, mucho más…”

(IMDB)

fightclub

La primera vez que vi Fight Club fue en mi último año de preparatoria, cuando estaba apenas comenzando a estudiar materias relacionadas con la Comunicación que tocaban el tema del análisis cinematográfico. Recuerdo que me llamó la atención el aspecto de personalidades disociadas, especialmente porque acababa de escribir un argumento para cortometraje que consistía en los mismos elementos: un personaje principal que conoce a alguien que es todo lo que quisiera ser y hay una relación amorosa de por medio.

Hace cuatro años lo que más me impresionaba de la película era la manera en que la historia era relatada estructuralmente, en donde hacen creer al espectador que todo es una situacón real cuando al final todo es invención del personaje principal y lo que más admiré fue que la resolución de la historia no se enfocó en “…y despertó de un coma y sin piernas en un hospital”.

Actualmente es una película en la que me he enfocado para hacer análisis, basar más historias, tomar como guía visual y de estilo al escribir. Puedo verla una vez a la semana, nunca me canso dchuckpalahniucke leer fun facts al respecto y recientemente leí el libro, solamente para darme cuenta de que ambos son excelentes.

Hay dos cosas que nunca he dejado de sentir al ver el film: interés y emoción. Todavía me sorprendo al momento de la resolución, siempre descubro cosas nuevas (y si ya las sabía aún así me impresionan) y nunca me canso de analizarlo desde diferentes perspectivas.

Fue el día en el que profundicé en una escena (cuando Tyler pone ácido en la mano de El Narrador) que mi interés creció al entender mucho más allá que la estucturra narrativa. Cada palabra que se utiliza en el guión, el acomodo de la película, la habilidad que tiene para atrapar al espectador o hacer que la repudie.

Ni mencionar cuando terminé de leer el libro (lloré).

Gracias a Fight Club me cambié a Artes Audiovisuales, gracias a Fight Club me interesa cómo funciona la iluminación de las películas, gracias a Fight Club estoy motivada a escribir una historia que sea lo suficientemente compleja como para seguir vigente casi 20 años después de su publicación.

Me identifico con la filosofía (no con la manera de ejecutarla, no soy sociópata), por eso creo que es una historia de la que nunca me cansaré.

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